Mucho antes de llamarse Atlético Corrales, este club tenía otro nombre. Sport Mecánico. Había nacido en 1919, impulsado por los obreros de la Compañía Americana de Luz y Tracción (CALT) , quienes encontraron en el fútbol una forma de identidad y pertenencia.
Con el tiempo, el equipo creció y comenzó a competir en la liga paraguaya bajo el nombre de la empresa. Así se mantuvo hasta mediados de los años 30, cuando una nueva reglamentación obligó a dejar atrás las denominaciones comerciales. Fue entonces cuando nació Atlético Corrales, un nombre cargado de historia, en homenaje a una de las batallas más recordadas de la Guerra del Chaco.
El equipo no tardó en hacerse notar. En 1937 alcanzó su mejor campaña en el fútbol paraguayo, terminando en el tercer lugar, solo por detrás de Cerro Porteño y Olimpia.
Pero lo que realmente convertiría a Corrales en leyenda estaba por venir.
En 1939 el club decidió embarcarse en una aventura sin precedentes, una gira internacional que, hasta hoy, sigue siendo la más larga realizada por un equipo paraguayo.
Durante más de un año recorrieron el continente jugando partidos en países como Argentina, Chile, México, Ecuador, Colombia, Venezuela, entre otros.
Todo comenzó el 4 de abril de 1939, cuando el plantel partió rumbo a Buenos Aires. Desde ahí, el viaje continuó en tren, cruzando la cordillera y siguiendo por mar hacia nuevos destinos. Era el inicio de una travesía que no solo implicaba fútbol, sino adaptación, cambios y decisiones inesperadas.
El camino no fue sencillo. A lo largo del recorrido, varios jugadores dejaron el equipo tras ser fichados por clubes locales. Otros se sumaron en pleno viaje. Corrales era, en cierto modo, un equipo en constante transformación.
Después de un año y quince días fuera del país, el equipo regresó a Asunción un 19 de abril de 1940. En ese tiempo, disputaron 53 partidos en 11 países, con un saldo más que positivo: 30 victorias, 9 empates y 14 derrotas, además de 159 goles convertidos
Incluso marcaron otro hito, fueron el primer equipo paraguayo en subirse a un avión, durante un tramo entre Costa Rica y Panamá.
Pero como muchas historias intensas, esta también tuvo su final. En 1949, tras la quiebra de la CALT —empresa de la que dependía el club—, Atlético Corrales dejó de existir. Su estadio, que alguna vez fue símbolo de modernidad, hoy forma parte de la Escuela de Educación Física de las Fuerzas Armadas.
Lo que quedó no fue solo un club. Fue una historia.
Una de esas que empiezan un día cualquiera… como aquel 4 de abril.
